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Solicitan al obispo de Bilbao "una Iglesia sinodal, misionera y en comunión"

2014/08/06
El Foro de Curas de Bizkaia pide a monseñor Iceta que convoque una "nueva asamblea diocesana". "La crisis de comunión en la diócesis se ha acrecentado en los últimos años"

 

Religión Digital. José Manuel Vidal, 30 de julio de 2014

(José Manuel Vidal).- La primavera de Francisco en España parece comenzar por el País Vasco. Ayer, 96 curas donostiarras hacían pública una carta a su obispo, monseñor Munilla, pidiendo corresponsabilidad y que no disponga de la diócesis como su "feudo". Hoy, Religion Digital ha tenido acceso a otra carta, enviada hace unas semanas por el Foro de Curas de Bizkaia al obispo de Bilbao, Mario Iceta, en la que le piden que convoque una "nueva asamblea diocesana".

En la misiva, los curas vizcaínos del Foro apuestan por "una Iglesia sinodal, misionera y en comunión". Y, para conseguirla piden a monseñor Iceta que convoque "una nueva Asamblea diocesana".

Con la clásima metodología del ver-juzgar-actuar, los curas de Bilbao comienzan echando un vistazo a la realidad social y eclesial. Socialmente, denuncian el "escandaloso aumento de la injusticia y de la pobreza, asi como la aparición de nuevas 'periferias' que nos interpelan con particular fuerza".

En al ámbito eclesial reconocen "un progresivo envejecimiento y una disminución, particularmente llamativa, de jóvenes en su seno. El mismo presbiterio diocesano ha envejecido, mermándose notablemente su capacidad evangelizadora e innovadora".

Por otra parte, el relevo generacional "además de numéricamente insuficiente, en no pocos casos, no parece ser el más idóneo para los tiempos en los que nos estamos adentrando".

Y eso provoca, a juicio de los curas vizcaínos, una serie de "retrocesos o vacíos". Entre ellos y en clara denuncia de la actitud de monseñor Iceta, aseguran que "la crisis de comunión en la diócesis se ha acrecentado en los últimos años".

A eso hay que añadir, "la progresiva devaluación del papel de los diferentes consejos diocesanos", asi como "una remodelación pastoral y de curia presididas más por el criterio de optimizar el decreciente número de presbíteros que por una intervención, creativa y sinodal, de las comunidades y de las personas directamente concernida".

Ante este evidente "déficit de coraje misionero y evangelizador", los curas del Foro proponen "afrontar sinodalmente la situación presente y futura". Y para eso, apuestan por la celebración de una Asamblea diocesana, que permita "ser audaces y creativos" y "recuperar el aliento evangélico de manera corresponsable".

Para eso es necesario, a su juicio, abandonar "la añoranza de un pasado que ya nunca volverá" y dejar de afrontar la situación "de manera individualista".

Los curas del Foro indican, incluso, la metodología a seguir en la Asamblea, asi como su conformación, dinamismo y ritmo.

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Texto íntegro de la carta del Foro de Curas de Bizkaia

Por una Iglesia sinodal, misionera y en comunión

Hacia una nueva Asamblea Diocesana

Propuesta del Foro de Curas de Bizkaia

La Asamblea del Foro de Curas de Bizkaia ofrece al Consejo Episcopal la siguiente reflexión para que traslade al proceso de "discernimiento" que se abre, a partir del curso pastoral 2014-2015, en nuestra diócesis.

1.- La situación social y eclesial actual

Constatamos un escandaloso aumento de la injusticia y de la pobreza, así como la aparición de nuevas "periferias" que nos interpelan con particular fuerza. Los datos que se podrían aportar en este sentido son tan abrumadores que corremos el riesgo de mirar al pasado con añoranza (la mayor parte de las veces, ingenuamente) o de sumirnos en una especie de depresión colectiva (tan desmedida como paralizante).

Constatamos, igualmente, que la mayoría de las comunidades y movimientos que acompañamos están experimentando un progresivo envejecimiento y una disminución, particularmente llamativa, de jóvenes en su seno. El mismo presbiterio diocesano ha envejecido, mermándose notablemente su capacidad evangelizadora e innovadora.

Su relevo generacional, además de numéricamente insuficiente, en no pocos casos, no parece ser el más idóneo para los tiempos en los que nos estamos adentrando. Si bien es cierto que se han dado pasos importantes (que no podemos echar en el olvido), también lo es que no faltan los retrocesos e, incluso, los vacíos. Nosotros queremos llamar la atención, concretamente, sobre

-un déficit de coraje misionero y evangelizador;

-la crisis de comunión que se ha acrecentado estos últimos años en nuestra diócesis;

-la progresiva devaluación del papel de los diferentes consejos diocesanos en el gobierno de la iglesia;

-la idoneidad y viabilidad de una remodelación pastoral y de curia presididas más por el criterio de optimizar el decreciente número de presbíteros que por una intervención, creativa y sinodal, de las comunidades y de las personas directamente concernidas.

-la pérdida de significatividad de la Iglesia en la sociedad de la que formamos parte.

2.- Afrontar sinodalmente la situación presente y futura

La entidad de las urgencias que detectamos, la improcedencia de seguir haciendo cansinamente lo mismo, la necesidad de recuperar un coraje evangélico colectivamente mermado y la gran importancia de disponer de un proyecto diocesano hacia el que volver a caminar esperanzadamente nos urgen a proponer la celebración de una nueva Asamblea Diocesana que nos permita afrontar, sinodal y corresponsablemente, éstas y otras cuestiones que se puedan estimar urgentes.

Creemos que ha llegado la hora de "ser audaces y creativos" en diagnosticar, "repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores" de nuestra diócesis. Y que esta tarea ha de hacerse sinodalmente, "con generosidad y valentía", "sin prohibiciones ni miedos" (Evangelii Gaudium, 33).

El Papa Francisco nos invita a no rehuir el afrontamiento de los problemas y a recuperar el aliento evangélico de manera corresponsable. La sorpresa y la esperanza que, de su mano, han irrumpido en este primer año de su pontificado son referencias importantes que nos estimulan a presentar esta propuesta, a superar algunas actitudes que -aunque comprensibles- ya no son de recibo o que, en todo, caso tendrían que ser debidamente reconducidas en breve.

Nos referimos, concretamente, al instalamiento en la añoranza de un pasado que ya nunca volverá, a la desesperanza o a la intolerancia que semejante fijación generan y al riesgo de acabar siendo una comunidad cristiana residual y encerrada en sus propios problemas, nunca un resto creativo y dinámico.

Y nos referimos también a la manera individualista de afrontar esta situación ("sálvese quien pueda", "que cada palo aguante su vela") quizá porque se ha interiorizado la imposibilidad de nacer de nuevo siendo viejo o porque se percibe el reiterado agotamiento de lo ya experimentado como pastoralmente inviable e improcedente (además de estéril) o porque ya no se perciben pistas de futuro que convoquen colectivamente a la esperanza.

Sin embargo, en la entraña misma de toda comunidad cristiana se aloja la invitación permanente a escuchar y discernir lo que el Espíritu nos está diciendo en este tiempo, a activar la creatividad evangélica y a vivir esperanzadamente. Si nos encaminamos a ser un "resto", vamos a serlo habiendo discernido la voluntad del Señor en semejante proceso y, por tanto, afrontándolo con un proyecto de Iglesia diocesana que sea misionero, además de esperanzador y razonablemente viable. Sólo así estaremos poniendo las bases para ser, como lo fueron las primeras comunidades cristianas, una Iglesia realmente seductora y significativa en esta primera parte del siglo XXI.

3.- Hacia una nueva Asamblea Diocesana

Movidos por tal interés y necesidad, juzgamos oportuno plantear al Pueblo de Dios en Bizkaia que discierna la oportunidad y conveniencia (o no) de celebrar una nueva Asamblea Diocesana

Ésta podría desplegarse en un doble y complementario nivel: de diagnóstico, discernimiento, oración y formulación de propuestas en las unidades pastorales, comu- nidades parroquiales, equipos, grupos, movimientos, asociaciones, congregaciones o comunidades de base (integrados por personas que estén dispuestas a iniciar este recorrido con encuentros quincenales o mensuales), y como comunidad diocesana mediante tres encuentros anuales en los que, además de compartir lo que se va analizando, proponiendo, diseñando y facilitar los instrumentos necesarios para seguir adelante, se cuidaría reforzar la esperanza de que es posible y viable un nuevo futuro.

El contenido y formato de los tres encuentros diocesanos anuales tendría que ser determinado en función de la marcha de la nueva Asamblea Diocesana

Esta doble y complementaria vía de unidades pastorales, parroquias, equipos, grupos, movimientos, asociaciones, congregaciones y comunidades de base, por un lado, y de encuentros diocesanos, por otro, culminaría en la celebración de un encuentro final.

Sería deseable que el camino metodológico de la nueva Asamblea Diocesana es- tuviera presidido por las tres clásicas etapas de VER, JUZGAR y ACTUAR.

También sería deseable que todo el pueblo de Dios abriera, al término de la posible nueva Asamblea Diocesana, una reflexión que nos permitiera clarificar qué acentos de su identidad y espiritualidad han de ser preferentes en el servicio a los objetivos y prioridades aprobadas por la Iglesia de Bizkaia.

Finalmente, somos conscientes de que la propuesta de una nueva asamblea presenta indudablemente sus riesgos. Pero consideramos que es necesario asumirlos, para que el discernimiento que se pide sea más atinado y fructífero.

Sólo una vez concluido este proceso, volvería a tener sentido la aprobación de un nuevo Plan Diocesano de Evangelización.

Solicitan al obispo de Bilbao "una Iglesia sinodal, misionera y en comunión"

Mario Iceta